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10 motivos para crear fichas de personajes

Herramientas para escritores

10 motivos para crear fichas de personajes

  10 motivos para crear fichas de personajes


Hoy te daré 10 motivos para crear fichas de personajes, porque, aunque no lo parezca, cumplimentar este tipo de fichas no solo sirve para llevar un control y evitar equivocarte cuando escribes, sino que también te ayudará a comprender un poco más a fondo por qué son necesarias.

Una ficha de personaje debe ser lo más simplificada posible para que la información sea visible al primer vistazo. No sirve de mucho llenar una página hasta los topes si luego te vas a perder en un sinfín de información que te acabará agobiando.

Hay una norma general sobre personajes, y es que más vale pocos y bien construidos que muchos y poco trabajados. A nadie le gustan los personajes planos que hablan y actúan igual y que no se distinguen unos de otros.

A continuación te muestro los puntos básicos de la ficha de personajes:

Nombre y apellidos

El nombre y los apellidos de un personaje pueden indicar al lector de dónde es originario ese personaje. Si al protagonista lo llamas George Spencer, dejarás entrever al lector que el personaje puede ser británico o americano, pero si lo llamas José García, dejas claro que puede ser de España o México, por ejemplo. El simple nombre y los apellidos pueden ayudarte a volcar valiosa información sin necesidad de contar cosas banales sobre el personaje.

Edad

La edad de un personaje también te puede aportar situaciones interesantes. Por ejemplo, un niño que nació en 2008 no tendrá ni idea de lo que es una cinta de casete, o un walkman, o lo que era vivir sin ordenadores ni internet, otro dato importante que a los lectores les aporta mucha información.

Profesión

El trabajo que ejerce el personaje también te puede descubrir muchos aspectos del mismo sin tener que mencionarlos en la novela. No es lo mismo un jardinero que un abogado, información que habla de la clase social a la que pertenece cada uno.

Familia

El tema familiar te sitúa en cómo ha vivido el personaje y ayudará al lector a comprender mejor sus miedos, manías, o su cambio de carácter. Por ejemplo, si el protagonista ha pasado su infancia rodeado de amor y cariño, le costará más enfrentarse al mundo y aceptar que no todas las personas de las que está rodeado son buenas. Si por el contrario ha sido un niño maltratado, es posible que durante su crecimiento sea alguien tosco e inseguro, y que vaya por la vida evitando relaciones que puedan herirle.

Carácter

Es suficiente calificar al personaje con tres adjetivos. Por ejemplo: amable, rencoroso y mentiroso. Es amable con las personas, tal vez incluso atento, pero siente rencor cuando le hacen una broma que no le gusta o tiende a regazarse de alguien cuando recuerda que en su niñez aquel individuo lo empujó hacia un barranco. Miente para ocultar un secreto, o porque teme que la gente conozca su auténtica naturaleza.

Aspecto físico

Hay novelas en las que ni siquiera se menciona ni atisbo de cómo es un personaje, pero es necesario que, como escritor, tengas una imagen bastante clara de su aspecto. Una forma fácil de coger ideas es ir a Google y escribir un perfil tipo: chica morena, ojos grandes, pelo ondulado. Aparecerán infinitas fotografías, escoge la que más se adapte al perfil que tienes en mente y guarda la foto.

Traumas

La importancia de conocer los traumas del protagonista es un indicativo de lo que haría o no en una historia. Por ejemplo, si su trauma se debe a un accidente con una moto, y se sube al coche con un amigo, y descubre que a este amigo le gusta la velocidad, el personaje posiblemente le pedirá que aminore la marcha. Si el amigo no cede con tal de gastarle una broma, el protagonista podría acabar experimentando un ataque de ansiedad o pánico y de ahí acabar en el hospital.

Manías

Conocer las manías también puede ser indicativo de cosas que no le gustan, que odia o que le fastidian y no se atreve a pronunciar en voz alta. Aquí unos cuantos ejemplos: no le gusta ensuciarse la ropa. Se rasca la barbilla cuando está nervioso. Gruñe cuando le hacen enfadar. Sonríe con los dientes apretados para aparentar que aquello le divierte porque a menudo se siente fuera de lugar entre sus amigos, etc.

Manera de vestir, vocabulario y gestos

Estas tres características definen la clase social a la que pertenece el personaje y la educación recibida. No vestirá igual un camionero fuera de su trabajo que una fiscal del distrito, ni tendrán la misma vivencia, ni el mismo círculo de amistades. Tampoco hablarán del mismo modo, y los gestos serán distintos. El camionero, posiblemente, eructará sin miramientos después de cada comida, y la fiscal, en cambio, se llevará una servilleta a la boca.

Salud y/o alergias

También importante. Alguien que padece sabañones no se irá a vivir o viajará a Noruega o a Rusia con el frío. Igual que un esquimal no viajará al desierto si es alérgico al sol.

Como ves, las fichas de personajes tienen infinitas posibilidades y, si le das la importancia que merecen puedes dar una muy buena información al lector sin necesidad de cargar la historia de texto banal. Además, conociendo los estereotipos de personajes y cómo actúan, podrás darle una vuelta de tuerca. ¿Te imaginas a un camionero que se comporta de manera refinada cuando está en casa? ¿Y una fiscal que viste en chándal mientras prepara una fiesta con sus amigos? El límite lo pone tu imaginación ;)

¿Qué te han parecido los 10 motivos para crear fichas de personajes? Cuéntemelo en los comentarios.

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