Diario de escritora

Cómo adquirir confianza para escribir I

Para decidir ser escritor auto publicado se requiere valentía, mucho esfuerzo y constancia, porque no se aprende a escribir en unos pocos días. Se necesita técnica, disciplina, escribir todos los días, o casi todos, siempre con el tema de la escritura en el pensamiento.

Pero también es primordial que disfrutes escribiendo, porque si no te lo pasas bien, si es algo que te pesa, posiblemente no llegarás a la meta de ser escritor.

Los que escribimos pasamos por dos fases: en la primera somos el escritor anónimo, que nadie conoce porque no se atreve a decirle a la gente que le rodea que se pasa el día inventando historias para luego plasmarlas en un papel, porque teme que decirlo solo servirá para que los demás se rían y se burlen, y se esconde en su pequeño mundo sin fronteras donde solo él o ella controla ese universo.

Esa era yo cuando empecé. Una persona introvertida, de pocas palabras, con mucha vergüenza para todo, y aún más para hablar de lo que escribía. Y ser así se debe a la falta de confianza. No confías en ti porque eso de escribir solo es un pasatiempo, nadie te ha enseñado a escribir bien aunque te gusta, y la confianza se adquiere a través del conocimiento.

Luego viene la segunda fase, es cuando empiezas a adquirir los conocimientos básicos, aprendes cómo construir una novela y a estructurarla, y que los elementos que la componen son muy importantes. Y cuando cruzas el umbral de la publicación, cuando lanzas la novela al mundo, te tropiezas con otros retos a superar, como quitarte ese miedo a hablar en público, ese terror de estar frente a una multitud de personas que espera oír tus palabras.

Y así me pasó a mí. Adquirí conocimientos y técnicas de escritura, aprendí a entrelazar conflictos, tramas, a llevar al protagonista al límite para que superar los problemas no fuera sencillo. Conseguí describir los escenarios de una forma que el lector, cuando está leyendo, puede verlos, como si en realidad estuviera dentro de una película.

Adquirir esa confianza que me faltaba para auto publicar me permitió dar el paso. Me veía preparada y la novela estaba madura, lista para entregarla al mundo, lista para entregarla al lector.

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