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Cómo crear un personaje de novela 4: las nueve escenas

En esta serie de artículos ya has visto cómo nace el personaje, cómo darle tres adjetivos y cómo construir su pasado. Hoy vas a ver cómo las nueve escenas te ayudarán a presentar al personaje durante la escritura de la historia. Para crear esas nueve escenas partirás de los tres adjetivos.

Al inicio de cada historia el lector quiere conocer al personaje, pero no quiere que el narrador le cuente cómo es, sino que quiere verlo actuar y moverse, que con sus actos se presente a sí mismo, y por eso vamos a crear nueve escenas a partir de cada uno de los tres adjetivos. Ya te hablé de cuándo contar y cuándo mostrar.

Ya sabes que para presentar al protagonista tienes toda una novela por delante, y esta es la receta que debes tener en cuenta para llevar a cabo estos pasos es la siguiente:

  • Para contar y mostrar necesitas conocer los tres adjetivos del personaje (carácter)
  • Con cada uno de los adjetivos escribirás tres escenas previas distintas, en total nueve escenas para presentar al protagonista.
  • Presentarás cada una de esas escenas en capítulos distintos. Por ejemplo: en el capítulo 2, en el 10 y en el 18. El lector podrá ver al personaje moverse y actuar, y conocerle sin necesidad de que el narrador le cuente cómo es.

Si recuerdas a nuestro pianista, sus tres adjetivos principales son: constante, hogareño y solitario. Ahora piensa cómo mostrarías a un personaje constante y crea tres escenas.

Escena 1: el pianista se sentó frente al piano. Tocaba una y otra vez varias notas, buscando la sincronía de la melodía, buscando enlazar los sonidos, repitiendo una y otra vez, sin descanso.

Escena 2: la mujer miró el reloj de la cocina: eran las 15. Las velas de la tarta casi se habían fundido y su marido aún no había salido de su estudio. Ella se dejó caer sobre la silla y, cruzando los brazos sobre la mesa se echó a llorar.

Escena 3: él había visto ponerse el sol y levantarse la luna muchos días seguidos. El estudio olía a leonera y le hacía falta una ducha, pero estaba a punto de conseguir esa estrofa que le faltaba para terminar esa partitura y no iba a dejarlo ahora.

Como ves, en estas escenas muestras a un protagonista constante sin necesidad de decírselo al lector, y lo mismo pasará con el resto de adjetivos. Lo bueno de crear un personaje basándote en estas pautas es que ya puedes ver a qué clase de conflictos se va a enfrentar: ¿qué sucederá cuando su mujer se canse de echar de menos a su marido? ¿Será ese el detonante que provocará que el pianista pierda su inspiración?

Recuerda: en una novela todo está relacionado y solo tienes que tirar del hilo de la historia para sacarle el máximo partido 😉

Un truco que te puede funcionar muy bien, si no estás habituada a hacer de psicóloga, es buscar blogs sobre psicología que te ayudarán a definir a alguien solitario, hogareño, constante, tímido, extrovertido, vulnerable, infeliz, talentoso…

¿Has diseñado alguna vez un personaje basándote en sus tres adjetivos? ¿Conocías esta forma de presentar a un personaje mediante la creación de las nueve escenas previas?

Cuéntamelo en los comentarios.

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