Herramientas para escribir

Cómo crear un personaje de novela 1: el nacimiento

La creación de los personajes es lo más complejo a lo que te enfrentas como escritora. Es un trabajo de diseño y de tener en cuenta numerosos detalles. Por eso, voy a intentar darte unas pautas sobre cómo crear un personaje de novela en una sucesión de varios artículos relacionados.

Cuando inicias tus primeros pasos en la creación de una historia, sobre todo si es durante la adolescencia, la primera protagonista que te imaginas suele ser un clon de ti misma porque te conoces lo suficiente como para tener un patrón que seguir.

No obstante, los personajes de novela siempre deben servir a la historia. ¿Qué significa eso? Que tienes que tener en cuenta el tipo de historia que quieres contar para empezar a darle vida a un personaje. Si vas a escribir una historia de superación, necesitarás a un protagonista que se adapte a esa función: un minusválido, un deportista, un empresario que busca ganar mucho dinero, una adolescente que quiere superarse a sí misma y ser record guinness en algo… El personaje siempre se ceñirá a la historia que vas a contar y por eso es tan importante darle la forma para que resulte verosímil y creíble.

¿Cómo nace un personaje?

A menudo, el personaje nace de la misma semilla que trae la idea.

Ejemplos de ideas:

  • Una niña que se va de excursión y se pierde en un mundo mágico.
  • Un pianista que ha perdido su talento para componer partituras.
  • Un camarero que está harto de trabajar para la mafia.

Estas ideas ya tienen unos personajes y es más o menos sencillo darles forma a partir del argumento que quieras escribir. Pero no todas las ideas germinan con un protagonista, a veces hay que escarbar un poco.

En este post ya te hablé sobre cómo obtener ideas para escribir. Te recuerdo que las ideas surgen de cualquier sitio: un paisaje, una emoción, un tema, la frase de la letra de una canción… La imaginación no tiene límites.

Imagina que quieres hablar de un tema concreto: la esperanza. ¿Qué tipo de personaje vas a necesitar? ¿Un niño, un adulto, un anciano, un dinosaurio…? Aquí entra en juego el género que escribes. Si escribes juvenil, tu personaje protagonista será un adolescente; si escribes fantasía, el protagonista podría ser un marcianito con antenas verdes que dice bip bip.

Enfocarte en el género que escribes y definir quién será tu protagonista te permitirá reducir mucho el círculo tan amplio de personajes que podrías inventar. Porque, depende de cómo nazca esa idea, la manera de diseñar al protagonista será distinta.

Lo importante es establecer ese primer contacto con el que será el protagonista de tu historia. Una vez tienes a ese personaje puedes empezar a darle forma: ponerle sentimientos, carácter, enfrentarle a situaciones, prestarle emociones, en definitiva, puedes darle alma.

¿Cómo se empieza a trabajar un personaje?

Se dice que en la escritura no hay trucos mágicos, pero alguno sí hay, y en este caso el truco es hacerle preguntas a ese personaje. Y esas preguntas funcionan independientemente de cómo haya nacido el protagonista.

Imagina a ese pianista que ha perdido su inspiración para crear partituras. ¿Qué le preguntarías si estuvieras tomándote un café con ese personaje? Creo que las preguntas son obvias: ¿qué te ha pasado para perder la inspiración? ¿Qué ha cambiado en tu vida? ¿Cómo era antes de que te sintieras tan perdido?

Y ahora viene los más difícil: responder tú, como autora, a esos interrogantes.

Para hacerlo, tienes la oportunidad de fijarte en personas reales y darle a tu personaje esa tridimensionalidad que necesita para empatizar con el lector. También están las entrevistas al personaje, o la visualización. Es decir, imaginar que en realidad estás en una cafetería con ese personaje y le haces preguntas. Parece una tontería, pero a la mayoría de escritores les funciona.

Posibles respuestas que daría ese pianista podrían ser: me he separado de mi mujer. Me he enamorado de otra y no sé cómo decírselo a mi mujer. Acabo de vivir la pérdida de un ser querido a la que no sé cómo enfrentarme y como consecuencia tengo la sensación de haber perdido mi talento para la música…

Puedes sacar millones de situaciones basadas en alguien de la realidad, tanto si escribes fantasía como ficción. Lo importante es que ese personaje conecte con las emociones del lector.

En resumen: depende de cómo nace tu idea, podrás empezar a darle forma a ese personaje indefinido, a esa masa de barro que necesita vida para ponerse a caminar por la historia que vas a construir.

¿Qué es lo más difícil para ti a la hora de crear personajes? ¿Qué técnica utilizas para darles forma?

Cuéntamelo en los comentarios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *