Errores de escritora

Cómo perder el miedo a cometer errores

Cuando empecé a escribir tenía miedo de enseñar mis historias a los demás. Pensaba que se iban a reír de mí, que me dirían que lo que había escrito no valía para nada, que no se me daba bien escribir… Esa falta de seguridad me la provocaba no poder aprender técnicas de escritura. Ya he mencionado en otros post que cuando yo empecé a escribir no existía internet, y apenas había información sobre cómo escribir bien.

A día de hoy eso ha cambiado, obviamente, sino, no estaría aquí explicándote lo que te voy a contar. Con el tiempo he aprendido que cometer errores NO es un signo de debilidad, sino una fortaleza, porque solo los errores te permiten aprender. No tengas miedo de cometer errores, no los mires como si fueran el enemigo, acéptalos como parte de tu aprendizaje, porque hoy te voy a mostrar los míos, sin miedo ni remordimientos de consciencia porque, como tú, tampoco yo nací aprendida.

En mi fase adolescente leía mucho manga, y esas lecturas que consumí durante años se transmitían en mis escritos, como verás a continuación. Con los años, aprendí que no se debe abusar de los signos de admiración, aunque no son exactamente un error, porque estos signos sirven para enfatizar molestia o enfado del personaje. 

También descubrí que la raya del guion que utilizaba no era la correcta, que las redundancias sobran, que hay palabras que llevan acentos que el programa de Word a veces no detecta, etc

Te muestro algunos ejemplos de mis errores de novata que he marcado en rojo:

1. Signos de admiración a cada momento, raya de guion incorrecta, redundancias y falta de acentos

Ya estoy en casa mama! ¿Sabes donde están mis bambas rojas? ¡Las necesito para ir a correr! -le dijo a su madre.

1. Corrección

Ya estoy en casa, mamá. ¿Sabes dónde están mis bambas rojas? Las necesito para ir a correr.

2. Escribir las edades en número

En la literatura, las edades de los personajes siempre se escriben en letras.

María tiene 18 años

María tiene dieciocho años

3. Escribir en letras mayúsculas para reflejar que el personaje está alzando la voz más de la cuenta

¡MAMA NO LAS ENCUENTO! ¡LA COMIDA ESTÁ LISTA!

No es necesario escribir de esta forma. Basta con dejar los signos de admiración para que el efecto sea el mismo.

¡Mamá, no las encuentro! ¡La comida está lista!

4. Onomatopeyas eternas

¡Aaaaaaaay….! ¡Ay!

¡Oooooohhh! ¡Oh!

5. Saludos que entorpecen la lectura

—Hola, ya estamos aquí

—Ah, hola, ¿cómo estás?

—Bien, ¿y tú?

—Yo genial

La información debe ir directa al grano, a lo que quieres explicar y, en la mayoría de las ocasiones, este tipo de saludos sobran. Es posible que quieras mostrar el carácter del protagonista siendo amable, o cordial, pero hay otras maneras más sutiles y efectivas que escribir un diálogo que no aporta nada a la historia. 

Por ejemplo: que se vea al protagonista ayudando a una abuelita a cruzar la carretera. Que le lleve las bolsas de la compra a su vecino que va con muletas. Que se ocupe de una niña que está enferma mientras la madre de la niña trabaja, etc. Estos actos muestran al personaje mucho más caracterizado y te quitan de escribir un diálogo que, en la literatura, no tiene sentido.

Escribe sin miedo a equivocarte, porque solo los errores te permitirán ver la otra cara de la moneda. Como todo en la vida, esto también es un ejercicio mental, así que permítete cometer errores.

¿Has superado tus miedos para enseñar tus textos al mundo?

Cuéntamelo en los comentarios.

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