Crecimiento personal

Cómo superar las falsas creencias

¿Eres consciente de tus falsas creencias? A menudo no sabes ni que las tienes y son precisamente esas barreras las que te impiden lograr tu sueño, del ya te hablé aquí. Superar esas falsas creencias no es sencillo, pero se vuelve más fácil cuando eres consciente de ellas.

Llevo un par de meses planificando una novela que en principio quiero empezar a escribir en 2021. El otro día me tocó descubrir las falsas creencias del personaje protagonista, pero no esperaba descubrir las mías propias cuando extrapolé el ejercicio a mi vida personal.

No me lancé antes a publicar porque tenía miedo de enfrentarme a un público. Los miedos siempre están relacionados con las falsas creencias, pero lo difícil es descubrir el origen, de dónde vienen y por qué pueden afectarte tanto.

Para descubrir tus falsas creencias pregúntate qué te da miedo, qué te impide avanzar. En mi caso fue miedo a hablar en público si conseguía que una editorial se interesara por mis escritos. Pero ¿cuál fue el origen de esa creencia? El origen venía de pensar que si conseguía ser ‘escritora famosa‘ perdería mi privacidad. (Hablo de los años 80, cuando no había redes sociales ni internet). Soy una persona muy reservada y no me gusta que se metan en mi vida, a no ser que yo acepte ese acercamiento. Seguro que a ti también te pasa, que no te llevas bien con todo el mundo, y es algo normal; hay personas con las que congenias más y otras con las que no tienes nada en común.

Descubrir el origen de mis propios miedos me dejó con la boca abierta. Suele pasar cuando te haces consciente de la profundidad que encierran las emociones. Pero hay algo más que debes preguntarte si quieres descubrir de dónde vienen tus falsas creencias. ¿Qué originó ese pensamiento? ¿De dónde nace esa falsa creencia? En mi caso, de ver a ‘famosos’ perder su privacidad, no importaba si eran músicos o escritores, interpretaba la palabra ‘famoso’, como que todo el mundo iba a conocerme y las cámaras de televisión iban a acosarme, y el origen de ese miedo fue el que se convirtió en miedo a hablar un público.

Con el tiempo fui trabajando internamente ese miedo que me limitaba. ¿Cómo? Reeducando mi mente, diciéndome que sí era capaz de enfrentarme a un público.

Siempre me he preguntado para qué sirven los mantras, y sirven exactamente para esto: para reeducar tu mentalidad. Pero no acababa de funcionar en mí repetir una y otra vez: yo puedo lograrlo. Sin embargo, encontré el método que a mí me funcionó, y fue cuando me pregunté: ¿tengo algo que perder si lo pruebo? Mi respuesta fue un rotundo no; y ahí sí noté un cambio en mi interior, una convicción cada vez más decisiva.

Hasta que llegó el momento de poner a prueba esa convicción. No hacía ni un mes de la publicación de mi primer libro en Amazon, que una mujer, que tenía una tienda, me ofreció hacer la presentación en su local. Y acepté.

Había llegado mí momento, el momento de romper esa barrera que me había impedido tirar adelante, hacer realidad mi sueño y enfrentarme a un público de verdad. ¿Y sabes qué? Que lo conseguí, pero lo mejor es que disfruté de ese instante y, cuando la presentación terminó, mis emociones me gritaban: hay que repetir.

Ya lo ves, yo conseguí deshacer esas falsas creencias y derrotar ese pensamiento de: nunca podré enfrentarme a un público, lo que no era verdad. Y hoy me siento feliz de haber derrotado ese miedo que me impedía seguir adelante.

Y tú, ¿qué creencias limitantes te impiden crecer como persona? ¿Has pensado qué tienes que perder si lo intentas?

Cuéntamelo en los comentarios.

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