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Cuándo contar y cuándo mostrar en una novela (1)

¿Por qué es tan importante saber cuándo contar y cuándo mostrar en una novela? ¿Cómo conseguir mostrar? ¿A quién tengo que mostrar?

Imagina la siguiente situación:

Ana y Sara se reúnen en una cafetería. Sara espera ansiosa que Ana le explique lo que le tiene que decir:

—Después de varios años, y de mucha indecisión, fui a ver a mi hermano. Tiene familia y es feliz con su mujer y sus dos hijas. Lleva un coche rojo con el logo de su empresa pegado en los laterales. Parece un buen hombre.

Sara se alegra de que su amiga haya recuperado la relación con su hermano, ya que lleva hablándole de él desde que se conocen, pero está deseando saber más. Internamente, Sara se pregunta: ¿Cuándo volvió a casarse? ¿Cómo sabe Ana que es un buen hombre cuando en el pasado se portó mal con ella?

Tal y como Ana lo cuenta, Sara solo recibe un montón de calificativos que no le permiten construir una imagen realista de cómo es el hermano de su amiga: tiene familia y es feliz. Lleva un coche rojo. Parece un buen hombre.

Los calificativos son abstractos y lo que Sara quiere es que Ana le muestre con hechos concretos cómo es ese hermano.

El secreto para transmitir los sentimientos y el carácter de un personaje de forma vívida es conocer y diferenciar dos estrategias: contar y mostrar.

¿Qué es contar?

Cuando la voz del narrador cuenta, menciona aspectos de la personalidad o los sentimientos de un personaje directamente, sin dejar que el lector los visualice, que los deduzca.

Ana le ha contado a Sara que su hermano: tiene familia y es feliz. Lleva un coche rojo. Parece un buen hombre.

¿Qué es mostrar?

Cuando el narrador muestra, proporciona al lector la ocasión de ver cómo actúa el personaje, permitiendo una imagen vívida de sus emociones y de su carácter.

Para que Sara pueda imaginar cómo es ese hermano, es necesario que Ana, a través de ejemplos, transmita el carácter y los sentimientos de su hermano. Ana continúa:

—En cuanto llegué a su casa él salió a recibirme. Me miró con ojos brillantes y me sonrió. Luego me dio un abrazo tan fuerte que supe entender cuánto me había echado de menos, pero también las disculpas silenciosas que encerraban aquella muestra de cariño. Me presentó a su mujer, tan rubia como el maíz, y a sus dos hijas, con mofletes rosados y labios llenos. Me enseñó su casa, de marcos blancos, techos altos y paredes forradas con papel de color. Él no dejaba de sonreír. Más tarde, salimos a buscar un tarta que había encargado en el pueblo de al lado. Cuando vi las pegatinas que lleva pegadas en el coche supe que estábamos más cerca de lo que imaginábamos. Trabaja en el mismo edificio que yo, solo que él está en el ático y por diferencia de horarios no nos hemos cruzado antes. Pasé la tarde entre risas con sus hijas y su mujer. La más pequeña estuvo sentada en el regazo de su padre desde que nos sentamos a comer la tarta. A él se le caía la baba cada vez que su hija le decía ‘papá’.

Con esta segunda narración, tú, como lectora ¿has podido construir en tu mente un retrato más vívido de ese hermano y de cómo es al mostrar cómo actúa? Seguro que sí. Has comprobado mediante sucesos concretos cómo es el hermano de Ana.

Por otra parte, ya te habrás fijado que el segundo fragmento de texto es más extenso que el primero. En el primero, Ana cuenta cómo es su hermano mediante abstracciones, pero en el segundo, Ana muestra a su hermano. Para mostrar al personaje es necesario dar un rodeo para causar la participación del lector permitiéndole extraer sus propias conclusiones.

Hay cuatro puntos importantes que debes conocer para presentar el carácter y las emociones del personaje mediante hechos concretos. Son los siguientes:

Por lo que hace: muestra los actos del personaje. Si quisieras caracterizar a una protagonista rebelde, podrías mostrar cómo discute con su madre cuando esta le prohíbe salir a la calle por la noche.

Por lo que piensa: la protagonista piensa que su madre exagera cuando le prohíbe salir por la noche. Ella sabe defenderse y no tiene nada que temer. Esta sería una manera de mostrar lo que piensa tu protagonista cuando se narran sus pensamientos. Los muestras sin necesidad de emplear la palabra ‘rebelde’.

Por lo que dice: las palabras de tu protagonista también son una manera muy útil de darla a conocer sin necesidad de contar. Esta chica rebelde usará palabras directas, porque cree que ella tiene razón y su madre no.

Por cómo lo dice: el modo de hablar define el carácter del personaje tanto como el contenido el mensaje. La chica rebelde hablará en tono de confianza, sabiendo que lo que dice es lo correcto.

La función principal para mostrar será transmitir de forma viva las emociones y el carácter de los personajes. Estos deben actuar de manera ilustrativa para que el lector deduzca qué clase de personaje tiene delante.

Pero ¿a quién tienes que mostrar?

En las historias, es el protagonista el que domina las acciones de la novela y por eso es mejor mostrarlo. En cambio, para presentar a los personajes secundarios puedes recurrir, si lo prefieres, a la estrategia de contar.

Hay un ejercicio muy bueno que puedes poner en práctica para cogerle el tranquillo a contar y mostrar. Cuando estés en casa, o en un lugar que te sea cómodo, fíjate en el comportamiento de la persona que tienes cerca. Cómo se mueve, qué hace, cómo actúa, cómo habla (si se entiende bien lo que dice o le cuesta explicarse, etc), y descríbelo en tu libreta. Esto te facilitará mostrar a tu personaje cuando escribas tu historia.

¿Has puesto en práctica mostrar al personaje en tu novela? ¿Te resulta difícil describirle sin caer en abstracciones?

Cuéntamelo en los comentarios.

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