Diario de escritora

El bullying y la escritura

Cuando descubrí el verdadero motivo por el que escribo me quedé muy sorprendida, por no decir en shock. La vida a menudo te lleva por situaciones que te gustaría evitar, aunque no siempre es posible, o puede que no sepas cómo evitarlas.

Hace ya un tiempo tenía un grupo de Whatsapp donde estaba con dos amigas con las que compartía aficiones. Hablábamos bastante a través del móvil pero siempre parece haber un momento en que esa conexión desaparece, y es algo normal, ya que cada persona tiene una vida diferente.

Un día me pasó algo bueno y quise compartirlo con ellas dos. Pero, como ya he dicho, cada persona tiene una vida de la que ocuparse y, a veces, no está disponible para los demás. ¿El resultado? Ninguna de las dos me contestó.

Te puedes imaginar lo que dolió aquella indiferencia, y por primera vez en muchísimos años me sentí sola. Pero aquella no era una soledad típica. No, aquella soledad era una vieja conocida, era la soledad de una herida abierta de la que yo no había sido consciente hasta ese instante.

Aquel suceso, aparentemente sin importancia, me trajo muy malos recuerdos de mi adolescencia en el colegio, de cómo en incontables ocasiones y sin saber por qué, mis compañeras de clase me dejaban de lado sin más, haciéndome el vacío. Otra manera de bullying.

Y fue esa herida abierta y esos malos recuerdos los que me hicieron darme cuenta de por qué empecé a escribir, de por qué me recluía detrás de esas historias inventadas y de por qué, cuando empecé con la escritura, escribía historias de amor. ¿Qué necesita cada uno de nosotros sino sentirse amado?

Descubrir aquello me impactó, sí, y estuve un par de semanas en las que me sentí mal, sin ganas de nada. Pero ser consciente de ese problema me permitió superarlo y ponerle fin. Porque solo cuando superas las heridas estas cicatrizan.

Soy una persona muy positiva y siempre busco el lado bueno de las cosas, incluso en las malas situaciones. Pienso que todo pasa por una razón y que venimos al mundo a evolucionar y a aprender a ser mejores. Y ahora, cuando echo la vista atrás y veo todo lo que he conseguido, no puedo estar más orgullosa de mí por no dejarme vencer por las circunstancias, porque, sin esas circunstancias, hoy por hoy no sería escritora.

Cuéntame, ¿has sufrido bullying alguna vez?

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