Errores de escritora

Incoherencias narrativas en el worldbuilding

¿Sabes qué es la suspensión de la incredulidad? La suspensión de la incredulidad representa la voluntad que tiene un lector para dejar de lado su sentido crítico. Es decir, si en tu novela le hablas de unicornios, el lector dejará de lado el pensamiento de que: «ese animal no es real», para sumergirse por completo en la historia y creer, por unos momentos, que esos unicornios existen de verdad. Aunque para que esto ocurra se deben evitar las incoherencias en las historias, y por eso es tan importante trabajar previamente el worldbuilding antes de ponerte a escribir.

Hoy voy a hablarte de las incoherencias que cometí cuando escribí una de mis novelas de principiante. Antes, era una escritora de brújula y escribía dejándome llevar por la inspiración. Es cierto que un escritor de brújula tiene algunos datos sobre la historia, como la idea básica, y puede que también el final, pero no sirvió para evitar fallos e incoherencias en una historia que sucede en el planeta Venus.

Te pongo en antecedentes: Los humanos han abandonado la Tierra, que ha quedado inhabitable, para poblar otros mundos, y algunas personas viven en el planeta Venus.

Puedes pensar que la primera incoherencia es que los humanos vivan en un planeta donde no hay oxígeno, pero es ahí, precisamente, donde reside el misterio que envuelve la historia. Pero vamos a lo importante: las incoherencias.

Nombres de personajes

En este primer punto no tuve en cuenta que, siendo humanos evacuados de la Tierra, habría mezcla de razas y religiones, y me dediqué a poner nombres japoneses y americanos, influencia de las lecturas del pasado. En este caso, lo que tendría que haber hecho es una investigación previa sobre religiones, quiénes eran los protagonistas y de qué país provenían. Crear una ficha de personaje me hubiera evitado este error.

Gastronomía

En la mayoría de las ocasiones, no es necesario saber qué comen los protagonistas, a no ser que tu argumento hable de un chef que desea cocinar el plato más exquisito que se haya probado jamás, o que desee ganar un premio o lo que sea, puedes inventar infinidad de argumentos. Pero lo que no puede ser es mencionar que la protagonista comía tortilla de patatas siendo de nacionalidad japonesa… Sin comentarios, ¿verdad? ¡Cuidado! Siempre hay excepciones a toda regla, y en este punto hubiera tenido sentido hablar de la tortilla de patatas si alguno de los padres hubiera sido de nacionalidad española, pero no es el caso.

Definición de trabajos

Otra incongruencia fue definir a unos buscadores de elementos químicos que viajaban de planeta en planeta, en vez de decir que eran buscadores de minerales, ya que las rocas son la materia prima de muchas cosas. Además, hablaba de trabajos de hoy en día como: una cajera de supermercado o un mecánico de coches, cuando la historia transcurre en un futuro hipotético donde la tecnología debe ser una realidad. En este punto hay que tener en cuenta que cada oficio tiene su propio vocabulario. Es decir, si te hablo de un personaje que se dedica a la carpintería, deberías saber qué es rematar un canto o qué es el contrachapado de un mueble.

Elementos incoherentes

En la historia menciono una biblioteca repleta de libros de papel, con la típica bibliotecaria pidiendo silencio… También hablo de un instituto, normal y corriente, y de pesadas persianas de locales que se abren con llaves metálicas, como las que llevas para entrar en casa. ¿Te lo hubieras creído si te digo que los personajes viven en el año 2125? Seguro que no, y esto mismo te hubiera sacado de la lectura y de la suspensión de la incredulidad que, como autor, debes saber mantener.

Punto de vista mal enfocado y redundancias

Otro problema frecuente que cometí era empezar un párrafo narrado desde el punto de vista de un personaje y saltar a otro narrador sin separar los párrafos. Era muy confuso. Te muestro un ejemplo donde se ve claramente un salto de punto de vista, marcado en rojo.

—¿Pero dónde habrá puesto las bambas? ¡Mamá, no las encuentro! —gritó Aya desde el desván. La bombilla daba poca luz y apenas se veía.

—¡Están en el montón de cajas que hay al fondo! —dijo su madre que se había acercado hasta la escalera que subía al desván para no tener que gritar tanto—. ¿Las encuentras?

Diálogos

Los diálogos eran flojos y a veces sin sentido. Ya te he hablado de saludos y otros errores en este post. Suele suceder cuando todavía no conoces a los personajes, no sabes cómo piensan, cómo actúan frente a determinadas situaciones, cómo se sienten, cómo se comportan con unos personajes y con otros. Tengo que reconocer que yo no me comporto de la misma manera frente a mi jefa que cuando estoy con mi amiga 😉

Te puede gustar o no planificar, pero cuando tienes que crear un universo inventado es mejor tener en cuenta ciertos detalles para no meter la pata. Por suerte, estos errores siempre ayudan a aprender, ¿verdad? 😀

Recuerda: las historias deben mantener la suspensión de la incredulidad, porque aunque el propio lector sabe que lo que le estás contando no es posible, deja de lado su parte racional para disfrutar de la historia que tiene entre manos y sumergirse en ese mundo fantástico.

¿Conocías la suspensión de la incredulidad? ¿Planificas el worldbuilding antes de ponerte a escribir?

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