Diario de escritora

Por qué escribí La chica estelar

Los grandes escritores dicen que las historias se cuentan a partir de acontecimientos vividos, tanto del pasado como del presente, y empiezo a ver la verdad que se esconde tras esas palabras. Si echo la vista atrás, recuerdo perfectamente qué me impulsó a escribir esta novela.

Esta historia parte de un anécdota de mi adolescencia. A los 12 años conocí a una chica que vivía en la misma calle que yo, en el portal de al lado. Maribel era tres años mayor pero nos hicimos muy amigas y jugábamos a imaginar historias.

Recuerdo una historia de un duende perverso que le hacía trastadas a la gente. Otra de una chica que comía manzanas azules y que vivía encerrada en una torre. Pero la que más recuerdo es la historia de dos reinos, dos estrellas, blanca y negra, que luchaban entre sí, y ni una chica con poderes conseguía detener las batallas.

Y fue esta última historia la que quise convertir en una novela, aunque cambió bastante respecto a la versión original.

Convertí esas estrellas en dos palacios llamados: Estrella del Norte y Estrella del Sur donde viven los estelares, y lo que distingue a unas personas de otras son las medias lunas, menguante y creciente, que llevan como tatuaje en la frente. La luna creciente es blanca, y la menguante es negra. Pero también tuve que inventar a guerreros para defender esos reinos, y se me ocurrió que las constelaciones encajaban perfectamente en ese universo inventado.

Para que la historia tuviera sentido, tuve que inventar unas cuantas tramas que se enlazan con la principal, sin ceñirme solamente al enfrentamiento entre reinos. Porque las historias requieren ser coherentes para que se comprendan.

También inventé a los Antiguos, otra raza que es considerada como los Dioses de ese mundo, ya que fueron esos Dioses los que dieron vida a la raza de los estelares.

Pero volvamos a la pregunta inicial: por qué escribí La chica estelar.

La escribí porque no quería olvidar esos momentos de mi adolescencia, porque quería recordar lo bien que nos los pasamos mi amiga y yo y lo mucho que nos reímos. ¿Y qué mejor manera de recordar esos instantes que contarlos en forma de historia?

Dime, ¿has pensado alguna vez transformar en historia un bonito recuerdo de tu adolescencia?

Cuéntamelo en los comentarios.

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